Adiós a los peores hábitos, el método que lleva 15 años cambiando vidas aterriza en España
Un programa integral de diez semanas con quince años de trayectoria internacional aterriza en España con una propuesta que escasea en el mercado del bienestar: estructura real, acompañamiento humano y sin atajos.
El 80% de quienes se proponen cambiar su estilo de vida lo abandonan antes de los tres meses. No por falta de voluntad, sino por falta de método. El artículo ha sido elaborado en colaboración con Matías Prats.
Esa estadística es precisamente el problema que Tercio Marques decidió atacar en 2008, cuando fundó Break Free en Estados Unidos. El nombre lo dice todo. “Break Free significa liberación”, explica Marques. “Liberación de los vicios, de los hábitos nocivos. Queremos que las personas recuperen el control de su bienestar y se alejen de los factores que, según la evidencia científica, están asociados al deterioro de la salud.” Quince años después, el programa opera en América Latina, Oriente Medio y Norte de África, y acaba de aterrizar en España.
El método, impulsado por la Asociación Educación y Salud (AES), dura diez semanas y se construye sobre cinco pilares: nutrición consciente, actividad física adaptada, salud mental, tratamientos naturales y educación práctica. La progresión es gradual e intencionada, y puede realizarse íntegramente desde casa. “Llevamos a las personas del cero al cien de forma progresiva”, señala Marques. Cada participante trabaja con un consultor de estilo de vida propio y accede a una app exclusiva desde la que monitoriza su evolución, sigue rutinas físicas y se comunica con su consultor en tiempo real. Todo ello integrado en una comunidad de personas que atraviesan el mismo proceso simultáneamente.
El momento no es casual. El programa llega a Europa cuando el agotamiento colectivo, el sedentarismo post-pandemia y la sobrecarga mental se han convertido en una crisis silenciosa de salud pública. España no es ajena: según datos del Ministerio de Sanidad, más de la mitad de la población adulta tiene sobrepeso y el burnout laboral afecta a uno de cada tres trabajadores.
Los resultados hablan por sí solos. Un participante en Brasil, que llegó al programa con hipertensión y jaquecas diarias, lo resumió así: “No solo cambié físicamente. Cambié mi forma de vivir.” Una participante en Ecuador fue más directa: “Lo más valioso no fue lo que perdí, sino lo que gané: una relación completamente distinta con mi cuerpo.”
Break Free no promete milagros. Promete estructura, acompañamiento humano y un proceso que — según sus impulsores — no solo transforma el presente, sino que construye hábitos capaces de frenar el envejecimiento prematuro y prolongar la vitalidad.
De las cincuenta y dos semanas que tiene un año, el programa ocupa solo diez. La pregunta que deja en el aire es incómoda, pero necesaria: ¿Cuánto tiempo más puede permitirse esperar alguien para cuidarse de verdad?